Vendedora Lotería de Boyacá
Ana Ofelia Monrroy de 78 años, había visto diez, doce, veinte veces, tal vez más a clientes que pasan por su puesto de trabajo a comprar Lotería de Boyacá, ella siempre está sentada en una pequeña silla de plástico, y contra la mesa expone los billetes y dulces que encima cuando le hacen la compra de alguna fracción.
Ofelia tiene rasgos impenetrables combinados con sentimientos humildes, que la hacen ver como una mujer fuerte resistente al frío, al viento, a la lluvia o al calor, con un corazón tan grande que le permite ser una mujer entregada a sus dos hijos y a su nieta. Ella trabaja de 10 a 11 horas diarias, no descansa ni a la hora del almuerzo porque su hija se lo lleva en un porta comidas.
Ella ha tenido logros y beneficios para su vida personal, familiar y laboral gracias al trabajo que le brindó la Lotería de Boyacá. Ya que esta empresa piensa en el bienestar social de las familias más vulnerables que solamente buscan una oportunidad para salir adelante.
Ana Ofelia vive agradecida con la Lotería de Boyacá, dice que le debe muchas cosas, como el estudio de sus hijos y su nieta, y su casa propia que adquirió gracias a que vendió un premio mayor.





